
CINÉPATA y nuevas tecnologías
Cuál es la idea que mueve a tu proyecto Cinepata.com?
A la larga creo que es como el cine arte Latinoamericano virtual. Se habla mucho ahora que es más fácil hacer películas y es cierto; yo lo estoy viviendo. De hecho, hice dos películas en un año con muy poca plata. Algo inimaginable antes. Pero no todo es felicidad. Hoy está ocurriendo, en general en Latinoamérica, que hay más películas que pantallas. Algunas buenas, malas y del medio. Algunas tienen posibilidad de ir a festivales, incluso de ganar premios, sin embargo no se estrenan o lo hacen de una manera bastante pavorosa; en un solo cine, sin poder competir con la maquinaria de Hollywood. Entonces Cinepata.com quiere ser un lugar, una comunidad, un cine para películas más pequeñas, con pretensiones menos grandes, que lleguen a un público realtivamente cautivo y que comparte una sensibilidad.
Y la curatoría? Quién decide qué películas se suben?
Es difícil decir. Nosotros ya sabemos lo que es una película Cinépata y sabemos que la gente anda leyendo revistas, escuchando música, que no se siente muy identificada con la TV abierta, que comparte algún lazo con la lectura, con la música.
Además, en mi caso personal, se trata de tener un lugar, un refugio, donde si hago películas o cosas raras, sé que, pase lo que pase, voy a tener dónde mostrarlo.
Siento que eso ya lo tengo como escritor. Sé que no importa el libro que haga, tengo un nicho y que, aunque sea una editorial más pequeña, mi libro va a llegar eventualmente a una librería y va a poder crecer. Soy como a la antigua; populista supongo. O sea, una obra que no es recibida por nadie, no está del todo completa. Por lo tanto, si se publica tiene más posibilidades de ser vista, leída, escuchada y esa es la conexión final. En el cine estaba ocurriendo que podía haber una película buena, pero aunque uno quisiera, no podía llegar a verla.
Además, ahora puedes recibir la opinión de la audiencia de forma inmediata...
Sí, pero yo soy mucho más análogo en ese sentido. Me interesa más la respuesta emocional interna, la cual probablemente nunca vaya a saber, excepto que alguien me lo diga en la calle.
Y te sucede eso?
Sí, sí, sí. Y si no pasa, uno lo intuye o le llega una carta, o un mail. No me parece mal todo esto de Twitter y redes sociales; me parece que son expresiones más modernas del proceso originario, que es simplemente enganchar.
Curiosamente, en Cinépata -aunque lleva más de un año funcionando bien- lo más importante no es tanto la respuesta del tipo "yo opino", sino de la de "yo veo" o “yo recomiendo”.
No se ha convertido en un foro...
Claro, no se ha vuelto un foro. Pero sí nos hemos dado cuenta de que no sólo tenemos que poner películas, sino también texto sobre películas, porque el cine también se hace escribiendo, no sólo viendo.
Cómo sientes que fue tu paso de la obra escrita a la audiovisual? Siempre lo viste venir?
Se demoró... Al principio fue un poco, dificultoso... [La película] “Se Arrienda” fue como andar por un camino bumpy, pedregoso. Fue un poco agitado; creo que ya no tengo la energía ni la edad para hacerlo de nuevo, siento que es como escalar un cerro. Pero una vez que ya pasó esa especie de mechoneo, el camino ha sido extremada y casi sospechosamente suave y agradable y yo me siento como pez en el agua. Lo que ha ocurrido en estos últimos 5, 6 años es que realmente ha quedado la cagada y creo que la gente no se ha dado cuenta. La revolución no sólo está en la calle con las marchas, también está la revolución digital. La muerte de Steve Jobs, por ejemplo, más allá del homenaje y aunque se entiende que es distinto a una tragedia local como la que ocurrió en Chile, parece como si hubiera muerto Leonardo Da Vinci.
O un rockstar...
No sólo como un rockstar... Jobs es alguien que quizás arregló el mundo… O bien lo destrozó para siempre. Creo que tú y yo no estaríamos hablando ahora si no fuera por él, no? Y esto de que ahora pueda uno hacer una película grabando con el teléfono... Y ya va ocurriendo lo que faltaba, que se puedan exhibir también. Y ya que estamos hablando de esto, la gente dice que estamos viviendo en la era de la información, la era digital; yo digo sí, pero también estamos viviendo la era emocional. La emoción ahora está circulando bastante por la red, a través de películas, de poemas, de canciones, de fotos. Yo estoy bien fascinado con [la aplicación para iPhone] Instagram y ahora quiero escribir un artículo sobre eso, porque no entiendo del todo aún qué significa a largo plazo, pero tiene que ver con que la gente tímida pueda expresarse. No tiene que ver con la pornografía, ni el egocentrismo, al menos a quienes yo sigo! Son fotos de árboles, un perro por la noche; es más como poesía.
Expresarse artísticamente parece más accesible en este contexto, pero eso te da más libertad o más responsabilidad?
Sobre este tema digital, me encanta porque la gente habla y habla y si bien estamos en una revolución, ahora mi película, por ejemplo, no sólo la puede ver gente en El Golf, sino también en Corea, lo que me parece increíble. Poder filmar barato también y todavía no nos damos cuenta de este suceso.
Por otro lado, no todo es increíble y me huele a cosas tan antiguas como Adán y Eva, en el sentido de que los talentosos aún tienden a hacer las cosas mejor que los no-talentosos; los siúticos siguen siendo siúticos, ahora digitales; los que se van a matar, se van a matar digitalmente. Todo esto está un poco insinuado en la mejor película del año pasado, que es The Social Network.
Para mí, desde que existe esta tecnología, es mucho más fácil escribir un libro, pero todavía hay grandes libros escritos a tinta y pésimos libros escritos a computador. Yo personalmente estoy más acostumbrado al computador; me costaría más escribirlo a mano. Pero mira la cantidad de computadores que hay y mira la cantidad de libros malos que se editan. A nosotros nos llegan constantemente películas grabadas con mejor o peor calidad y siguen habiendo unas que dan vergüenza ajena y otras que están muy bien.
Y te alcanza el tiempo para verlas todas?
No, a mí no. Por suerte, ahora en Cinépata hay muy buena selección. Incluso, con Cinepata.com, que es la productora, yo puedo estar hablando contigo ahora y tengo gente en Valdivia promocionando la película “Musica Campesina”. Ahora, sí creo que la tecnología te permite tomar nuevas opciones artísticas y eso siempre ha ocurrido. Por ejemplo, pasar del blanco y negro al color tiene que haber sido un momento de esquizofrenia y con decisiones extremansamente difíciles, como “ de qué color hacemos el sombrero de esta mina”, “que se tiña o no el pelo”. O pasar del cine mudo al sonoro... Grandes galanes se fueron a la mierda por tener voz de pito.
Creo que sí hay cosas que se ahora se pueden hacer y antes no; decisiones tecnológicas. Por ejemplo, en “Música Campesina”, filmar con una determinada cámara y no otra, tal lente, con tales características y no necesitar de luces. Eso te permite captar la noche. Grabamos con la GH1 de Panasonic y un lente extra Leica muy fino, de 25 mm, lo que nos permitía estar en una discoteque, donde yo no veía bien qué estaba ocurriendo, sin embargo la cámara captaba de forma más potente que mi ojo.
En resumen, hay decisiones tecnológicas que tomar, algunas creativas y que te permiten hacer algunas cosas, pero te quitan otras. Tengo ganas de seguir filmando, o probando estos medios. Yo no me siento un geek, ni el tipo más tecnológico, pero cuando hay opciones artísticas y están ocurriendo cosas, creo que es interesante probarlas. Pero probarlas con un sentido narrativo detrás; no sólo porque uno puede.
O sea que mantienes el mismo ímpetu que antes; sólo lo estás canalizando por otro lado.
Claro, hay muchos que siguen contando la misma historia. Por ejemplo, ahora te puedo adelantar: yo quiero filmar con un teléfono. No con un iPhone 4 como tú tienes, sino con un 3 no más...
Yo tengo un 3 también...
Ah, bueno... Y estoy fascinado con el tema del Instagram. Pero me interesa como historia. No sólo por la posibilidad de transformar la imagen y ponerle pelos o solarizarla para que parezca sesentera. Es como, si vas a hacer algo, entonces piensa en qué significa eso, en por qué vas a usarlo. Porque si no, es como ver el “Jappening con JA” de los setenta, en que dividían la pantalla y le metían como "ah, mira, tenemos este efecto para alterar las luces"... Ya, bueno, pero qué quieres contarme!? Y eso, yo que me dedico a contar historias, o que he trabajado en esto y todavía creo en los guiones, en el cine clásico, en los personajes, me da gusto. Uno podría haber pensado que todo ese mundo se iba a perder porque ahora llegaron los bárbaros tecnológicos, pero no sucedió. Hay un montón de películas digitales que son pésimas y un montón que son increíbles.
Parte II

Cuál es la conexión con Pablo Cerda?
Pablo Cerda es un invento digital, jajaja.
Entiendo que va a protagonizar la tercera parte de esta trilogía que partió con Velódromo...
Sí, es mi Michael J. Fox.
O tu Johnny Depp...
No, porque a mí no me gusta nada esa comparación, ni a Pablo. Pero voy a decirte por qué no me gusta ese ejemplo, aunque lo entiendo y, obviamente, hay algo de eso. Te explico: Johnny Depp y Tim Burton son básicamente dos personas a las que les tuve afecto y a las que ahora no les tengo ninguno. Yo admiré a ambos y ahora ya no me pasa nada con ninguno.
Bueno, pero con Pablo...
Con Pablo sí me pasa. A Pablo lo admiro, me parece que hay una conexión; que no hay nadie más así en Chile. Me parece ha manejado muy bien su carrera televisiva, en el sentido de que no se ha quemado; mucha gente ni siquiera sabe que sale en televisión o a lo más lo miran, pero muchas veces lo confunden y le dicen Benjamín Vicuña y él se ríe mucho. Pablo no es una marca y si el día de mañana se transformara en una, sería más bien en una marca cinematográfica y eso creo que lo tiene claro. A él le interesa sólo hacer roles de cierto tipo.
Además, ¿lo pasan bien grabando?
Lo pasamos bien y confío en él. Ya no tenemos que gastar energías en tener que explicarle algo; él sabe perfectamente qué significan mis textos. Nos conocemos. Creo que esto viene de una tradición muy, muy grande, de esa expresión "quien encuentra un amigo, encuentra un tesoro". Y grandes obras han sido basadas en colaboraciones así, tanto del actor, que es clave, como de tu fotógrafo, de tu sonidista, tu montajista... Sin ir más lejos, la gente que admiro terminó trabajando así, Woody Allen y estas duplas masculinas como de alter ego, que van desde los cineastas asiáticos hasta Truffaut con Jean-Pierre Léaud, Sergio Leone con Eastwood o Don Siegel con Eastwood, Eastwood con Eastwood! Yo tengo clarísimo que en este caso, Pablo es básicamente es mi alter ego.
Entonces lo pasas bien en los rodajes en general? No sufres del síndrome de estrés máximo?
No, nada. Bueno, en “Se Arrienda” no lo pasé tan bien...
Era una máquina enorme...
Era una máquina enorme, sí. No es que nadie me estuviera pegando, pero yo sentía que me estaban pegando. También me parecía que había algo obsceno en filmar escenas con uno o dos personajes y que hubiesen 40 personas detrás! Es como filmar un polvo, algo íntimo; no puedes estar con tanta gente mirando; creo que incluso afecta a la actuación misma. En cambio ahora, cuando estábamos filmando a Pablo andando en la bicicleta [en Velódromo], creo que éramos 2 o 3 personas. Era realmente él en una bicicleta y eso creo que se capta.
Además, Pablo va a dar una sorpresa con “Música Campesina” ahora.
Se pegó un salto?
Se pegó un salto cualitativo y sobre todo que el 80% de sus diálogos son en inglés; creo que va a llamar mucho la atención.
Cuál es tu relación con el café? Tienes alguna?
Ah, es mi droga! Bueno, por así decirlo... A veces se me pasa la mano, de hecho. Esta película se hizo con bastante café... Sí, yo tomo bastante café y con el tiempo me he dado cuenta que para un escritor, la cafeína ayuda bastante. En cambio las drogas son bastante peligrosas para crear, porque para crear tienes que focalizar la emoción y una droga que te pone muy emocional te termina dejando como una jalea. Podrás ser muy divertido, muy simpático, pero no estarás creando.
O terminar siendo muy críptico...
Exacto, como esas típicas poesías hechas después, sobre marihuana.
Luego de eso, apremiados -como suele suceder- por el tiempo (o la falta de éste), nos despedimos con un último click.