
Los secretos del café
Capaz de despertar nuestros sentidos con su delicioso aroma y sabor, el café viene
siendo por siglos el infaltable compañero y fuente inspiradora de artistas, políticos
y estudiantes. Además, este misterioso brebaje se ha convertido en la bebida más
consumida en el mundo después del agua, y es la segunda materia prima más transada
en la economía mundial, generando millones de empleos en todo el planeta. Pero,
¿qué sabemos sobre él?, ¿qué es el café, dónde nació, cómo se prepara, cómo se toma?
Así es, no es cuestión de tomar la taza y beber. Hay todo un universo desconocido
y sorprendente en torno al café. A continuación te enseñaremos algunas claves para
iniciarse en el tema.
De lo humano a lo divino
Pocos saben que el café es originario de Kaffa, una remota provincia de Etiopía
y su nombre proviene de la palabra árabe kaweh, que significa fuerza y vigor.
Una sabrosa historia cuenta que hace más de 1.300 años, Kaldi, un joven pastor árabe
notó que sus cabras adquirían una energía extraordinaria, corriendo y dando saltos
como locas, luego de comer y saborear unos arbustos parecidos al laurel. El efecto
de sus frutos rojos duró por días y noches: el rebaño parecía haber perdido el sueño.
Las cabras se perseguían unas a otras y no dejaban de balar al unísono a la luna.
Kaldi, muy intrigado cortó unas ramas y las llevó a un monasterio donde después
de varios intentos por conseguir una bebida, los monjes decidieron tirar al fuego
los granos debido a los magros resultados. Sin embargo, a medida que se quemaban,
un envolvente y agradable aroma fue invadiendo sus sentidos.
Fascinados por el descubrimiento, los monjes siguieron fabricando el brebaje, dándole
el nombre de Kaaba, que en árabe quiere decir "piedra preciosa de color café".
A medianoche, según cuenta la leyenda, el encargado de despertar a los monjes para
el rezo, les hizo beber a cada uno algunas gotas del maravilloso elixir y por primera
vez, entre ellos, las oraciones no fueron en voz suave y tranquila, sino a coro
con gran fuerza y alegría.
Desde entonces, la costumbre se hizo norma y cada día a la hora del rezo, los monjes
se tomaban una taza de Kaaba, bebida humeante y perfumada que según ellos, había
sido enviada por Alá.
Lo que sí podemos contar con seguridad, es que el cultivo y la exportación del café
se remonta al siglo XV en el Puerto de Mocha, que era uno de los más importantes
a causa del comercio de esclavos y por ser parte de la ruta de peregrinación hacia
La Meca.
Luego, los navegantes holandeses lograron burlar las prohibiciones que los árabes
habían impuesto sobre la exportación del fruto. Consiguieron cultivar la planta
en invernaderos y la llevaron a India, Surinam y hacia 1718 a Sudamérica. Así, el
cultivo se extendió al resto de las colonias europeas en esta zona del mundo.
Ya en el siglo XIX, el café se transformó en el cultivo de mayor exportación en
el mundo, en especial para los países en desarrollo.