
Las primeras “Casas de Café” o “Kaveh Kanes” estuvieron ubicadas en La Meca, el
mayor centro de peregrinaje religioso del mundo musulmán.
Desde ahí se expandieron rápidamente a través de las regiones árabes. Eran lugares
muy concurridos, donde se jugaba ajedrez, se comentaba de actualidad y se disfrutaba
del canto y la música. A los mercaderes venecianos les pareció tan buena idea que
la llevaron a Italia. En 1683 se abrió el primer negocio de cafés, el famoso Café
Florian ubicado en la conocida Piazza San Marco de Venecia, el cual sigue atendiendo
público hasta el día de hoy.
En Londres del siglo XVII, las cafeterías eran conocidas como las “Universidades
de Penique”, por el precio de un café uno se podía unir a las discusiones más apasionantes
de pensadores y artistas. Por lo anterior, Carlos II de Inglaterra trató de prohibirlas
en 1676, por considerarlas cuna de probables revueltas políticas.
Paradójicamente, la revuelta ocurrida en 1773 en Estados Unidos, conocida como la
famosa “Fiesta del Té”, fue planeada en una cafetería de Boston, el Green Dragon.
En ella, los norteamericanos tiraron al mar toneladas de té provenientes de la India,
en protesta por el alza de impuestos que el Rey Jorge había decretado.